Producto 05.16.2017

Camarón rosado del Uruguay

la cosecha promedio es de entre 8 y 10 quilos por pescador por día, y como pesca incidental también se captura cangrejo azul o sirí —C. sapidus o cangrejo azul y C. danae o cangrejo sirí—, del que se extrae la pulpa para su comercialización en la zona.

Cada fin de febrero a las siete de la tarde, Pepe Lobato y otros 40 pescadores artesanales se suben a su chalana impulsada por un pequeño motor fuera de borda y parten rumbo al interior de la Laguna de Rocha en busca del camarón rosado (Farfantepenaeus paulensis). Allí, después de estudiar las corrientes, clavan previamente una serie de palos que sirven de sostén a las 10 trampas camaroneras (tubos de seis metros armados con aros de metal y retenciones para evitar el escape de camarones y una bolsa con nudo en un extremo para liberar la captura). “Vamos a poner las luces”, dijo Lobato.

Según explicó, la pesca del camarón es sencilla: con la ayuda de luces led atadas a los postes se encandila al crustáceo y sin darse cuenta entra nadando a la red e interrumpe su búsqueda de salida al mar. Por estos días, la cosecha promedio es de entre 8 y 10 quilos por pescador por día, y como pesca incidental también se captura cangrejo azul o sirí —C. sapidus o cangrejo azul y C. danae o cangrejo sirí—, del que se extrae la pulpa para su comercialización en la zona.

la pesca del camarón es sencilla


Sobre las diez de la noche, Lobato vuelve a las mallas, ahora para chequear que todo esté en orden, retirar medusas que puedan haber entrado a la red (que se desechan porque mata al camarón), y volver a la orilla. A esa hora se puede ver cómo se ordena la ciudad de los pescadores. Sobre el agua flotan más de 200 luces led, ordenadas en grupos de 10, separadas de otras 10 por 200 metros de distancia reglamentarios.

Lobato es uno de los pocos que vive de la diversidad pesquera de la laguna todo el año, desde que nació hace 60 temporadas. Otros dependen casi enteramente de la pesca anual de camarón, la más rentable de las que se registran en las lagunas uruguayas. Según comentó a galería la investigadora del laboratorio de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) en La Paloma y docente del Instituto de Investigaciones Pesqueras de la Facultad de Veterinaria Graciela Fabiano, en buenos años esta pesca puede superar las 150 toneladas anuales. En 2015, según explicó Lobato, la temporada no se perfila abundante, pero sí con ejemplares de tamaño excepcional, que los pescadores reconocen como langostino, pues se parece a la langosta.

 

“la calidad de nuestro camarón es insuperable comparado con los cultivos importados, pues llega casi vivo al mercado”, dijo Graciela Fabiano.


Fabiano y otros investigadores de Dinara, Orlando Santana y Santiago Silveira, publicaron en “Infopesca”, el portal pesquero de América Latina, un trabajo sobre el camarón rosado en el que estipulan que este crustáceo viene desde Cabo Frío en Brasil, se extiende hasta Argentina, y en Uruguay se encuentra en las lagunas de Rocha y Castillos todos los años, y en ocasiones en José Ignacio y Garzón, pero en menor volumen.

El crustáceo entra en la laguna con un mes y medio de edad, cuando esta se abre al mar arrastrado por la corriente, para criarse en aguas más tranquilas, en las que abunda el alimento. Sobre febrero, ya más grande, comienza a emigrar para volver al océano. En general esta época coincide con la apertura natural de la laguna al Atlántico. Para asegurarse la cosecha, algunos pescadores plantean retirar la arena que cierra la boca de las lagunas de forma artificial en primavera, para que ingrese el camarón, que tiene una vida promedio de 18 meses.

El peso habitual de estos crustáceos al momento de captura en el país va de los 10 gramos (talla mínimo para su captura) a los 30 gramos. No obstante, este año se recolectaron ejemplares de entre 50 y 70 gramos. En cambio, un cangrejo sirí o azul puede llegar a pesar 500 gramos máximo.

 

 

 

Para Fabiano, “la calidad de nuestro camarón es insuperable comparado con los cultivos importados, pues llega casi vivo al mercado”. Respecto al cangrejo, Fabiano aclaró que su pulpa también es excepcional, pues las mujeres de la laguna hierven y retiran la carne casi en el momento de terminar la pesca, y la venden en el día a los restaurantes en las playas del departamento. Por quilo de pulpa el precio promedio es de 250 pesos, y con ella es común preparar croquetas, empanadas, gratén, etc. De estos cangrejos, que son comunes a las cuatro lagunas, se pescan los machos, pues las hembras en este época portan huevas. La forma de identificarlos es fácil porque estas últimas tienen menor tamaño y en su dorso tienen una esponja que protege a la futura cría. “Se obtiene alrededor de 50 gramos de carne por quilo de cangrejo”, dijo Lobato.

En un día normal de marzo, el movimiento comienza sobre las 4 de la madrugada, cuando los pescadores aprontan los baldes y ropa impermeable para embarcarse nuevamente. El ánimo es bueno, pues si bien hablan de bajar el precio del quilo de camarón a 170 pesos, aún se capturan langostinos grandes, muy apreciados. La fija del valor de comercialización del producto se realiza a voces, no existe una cooperativa que los nuclee; este oficio continúa siendo solitario. Fabiano comentó a galería que Dinara trabaja para la creación de un consejo zonal pesquero, un estilo de estructura gremial que organizaría la interacción con otras instituciones.

Sobre las seis de la mañana, cuando el día comienza a aclarar se levanta la bruma, se vuelve a ver la ciudad de luces sobre el agua, y empiezan a levantar las trampas. Se toma la malla por uno de los extremos y se va corriendo hacia la otra punta, amontonando los camarones en un esquina para desatar el tubo y liberar la pesca en un balde ancho y profundo. Allí, Maiquel, el hijo de Lobato, libera los peces que puedan haber entrado por la red incidentalmente, y separa los cangrejos. Finalmente, la pesca del día sumó ocho quilos de camarones, pero esperan que aumente el volumen de la recolección en la próxima semana, aunque los ejemplares serán de menor tamaño.

  • Delicia culinaria. El camarón rosado de Rocha es común en los restaurantes del departamento y sobre la costa, en donde también se encuentra cangrejo sirí. Sin embargo, en Montevideo los chefs parecen preferir el producto importado, por comodidad, pues su proveedor se los deja en la puerta del restaurante, en vez de privilegiar el uso de productos frescos, locales, que sustentan a la familia del pescador artesanal.

Para aquellos cocineros que prefieren la utilización de ingredientes locales, es necesario encontrar un canal que les permita hacerse de unos cuantos quilos para elaborar en sus restaurantes. Entre tanto, corre por cuenta del consumidor acercarse a los pescadores para asegurar tanto la compra de camarón como de cualquier pescado, y así evitar el consumo de productos de criadero, muchas veces alimentados a ración y tratados con antibióticos. Como resultado, ganarán en salud y sabor.

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